El “Loitador” acaba de ser sometido a una reforma completa, similar en cuanto a proyecto a la del “Madrus” de la misma compañía, el grupo vigués Valiela, heredero de la histórica armadora Molares.
NODOSA Shipyard comenzó a realizar en el barco todavía a flote en el muelle de Bouzas, en Vigo, una importante renovación de aceros y tubería, sobresaliendo: renovación de todas las puertas exteriores; saneamiento y reparación de mamparos y de distintas chapas en cubiertas; renovación de portillos y ventanas; renovación de toda la tubería sanitaria en la acomodación, etc.
Además, se procedió a renovar las unidades de aire acondicionado y de gambuzas, a remozar y sustituir diversos elementos de mobiliario, techos y mamparos, y se ejecutó la instalación de sistemas jets en todos los baños.


Posteriormente, se procedió a su varada donde se continuaron todos los trabajos ya iniciados y además se llevaron a cabo todas las tareas y puestas a punto propias de la estancia en seco, con renovación de todos los certificados pertinentes de navegación, tanto de la bandera (española) como de la clase (RINA), el saneamiento y pintado de todo el casco, e importantes auxilios efectuados a diversas empresas propiamente contratadas por el armador. Los trabajos fueron ejecutados, con una importante cantidad de mano de obra empleada de NODOSA para cumplir con los exigentes plazos marcados.
Trabajos a flote
A excepción del parque de pesca que ya había sido renovado, el interior del “Loitador” fue reformado por completo por TERMOGAL con trabajos de aislamiento y carpintería naval, que es su especialidad naval desde 1993: habilitación, cubierta de oficiales, la de marinería, catres, mamparos, pisos y bodega.
Según explica el director gerente de Termogal, David Barreiro: «El proyecto ha sido para la acomodación al completo, sin escatimar en la calidad de ninguno de los materiales». También se ha reemplazado la anterior cubierta de entrepuente y el motor fue sometido a un overhaul, que implica el desmontaje para una revisión y renovación integras.

Tiempo record
Además de la propia actuación técnica, para el equipo de Barreiro lo más complejo fue el plazo disponible para llevar a cabo el trabajo. «Este es un proyecto que, normalmente, requiere de cinco o seis meses, y nosotros lo hemos rematado en dos meses y medio».
El directivo agradece con entusiasmo a su plantilla —trabajaron en esta obra 18 personas de Termogal, una plantilla total de 30— «han hecho un esfuerzo muy grande». También valora la confianza de Valiela, la armadora de cabecera de los Molares.
En el caso del Madrus, recuerda Barreiro, la remodelación se había realizado con mayor anticipación; aquí sí se instaló un parque de pesca nuevo, diseño de Josmar.




