España cuenta con todos los ingredientes para liderar la industria de la energía eólica marina flotante: recurso eólico, una potente cadena de valor, infraestructuras portuarias y tecnología pionera. Sin embargo, el sector advierte que la falta de un marco normativo definitivo y la incertidumbre regulatoria amenazan con hacer perder al país su ventaja competitiva frente a otras naciones.
A pesar de la reciente aprobación de los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) y del lanzamiento de la consulta pública para el sistema de subastas, el sector de la eólica marina en España sigue a la espera de un marco regulatorio estable y del lanzamiento de las primeras subastas.
Esto incluye un calendario de subastas que vaya más allá de 2030, certidumbre sobre las conexiones a red y una simplificación de los trámites administrativos. De cara a las inminentes subastas, es importante que el diseño de la adjudicación no se base únicamente en el precio, sino que debe valorar la madurez de los proyectos, la capacidad de ejecución y su contribución a la industrialización portuaria nacional.
En el centro de esta capacidad tecnológica española se encuentra la plataforma SATH (Swinging Around Twin Hull), un diseño disruptivo que sustituye el tradicional acero por hormigón. Esta estructura en forma de catamarán ofrece ventajas competitivas decisivas:


· Reducción significativa de la huella de carbono y de los costes de material.
· Versatilidad para ser construida en casi cualquier parte del mundo.
· Un punto de amarre único (Single Point Mooring) que permite a la plataforma girar y orientarse con el viento, maximizando la eficiencia energética.
El mayor exponente de esta tecnología es el proyecto DemoSATH, instalado en el área de ensayos de BiMEP (Armintza, Vizcaya) en colaboración con RWE y The Kansai Electric Power Co. Operativo y vertiendo electricidad a la red española desde septiembre de 2023, se ha convertido en el primer aerogenerador marino flotante del país en lograrlo. El balance de estos años es rotundo: la plataforma ha demostrado una enorme robustez, llegando a soportar el exigente clima del Mar Cantábrico con olas superiores a los 13 metros y ráfagas de viento de más de 100 km/h.
Un “laboratorio vivo” para la biodiversidad marina
Más allá de la generación de energía, el aerogenerador vizcaíno se ha convertido en un laboratorio real para investigar la coexistencia de la eólica marina con el ecosistema y actividades tradicionales como la pesca o la acuicultura con la iniciativa DemoSATH Lab.
A través de un enfoque abierto y colaborativo con entidades como AZTI, Aranzadi o la Fundación Biodiversidad, se están llevando a cabo iniciativas pioneras:
· Acuicultura multitrófica (Proyecto AQUASATH): Ensayos para el cultivo de ostras, almejas, mejillones y algas utilizando las propias estructuras de la plataforma.
· Arrecifes biomiméticos: Instalación de estructuras (SATH Reef Units) fabricadas a partir de palas de aerogeneradores recicladas y recubiertas de conchas para fomentar la colonización de especies de alto valor, como el bogavante.
· Monitorización avanzada: Uso de ADN ambiental (e-DNA), hidrófonos para el control del ruido submarino, radares e Inteligencia Artificial aplicada a sistemas de cámaras (diurnas y nocturnas) para prevenir la colisión de aves, pudiendo llegar a detener el aerogenerador si fuera necesario.
